Si puedes…

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la culpa

 Si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda

Si puedes esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen

Si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo

Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre) y tratar a estos dos impostores de la misma manera

Si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios, o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta, y perder, y comenzar de nuevo por el principio y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida

Si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza, excepto La Voluntad que les dice «¡Continuad!»

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser

Si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte

Si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado

Si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos 

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

Te deseo tiempo

No te deseo un regalo cualquiera.
Te deseo aquello que la mayoría no tiene:

te deseo tiempo, para reír y divertirte,
si lo usas adecuadamente podrás obtener de él lo que quieras.
Te deseo tiempo para tu quehacer y tu pensar
no sólo para ti mismo sino también para dedicárselo a los demás.
Te deseo tiempo no para apurarte y andar con prisas
sino para que siempre estés contento.
Te deseo tiempo, no sólo para que transcurra,
sino para que te quede:
tiempo para asombrarte y tiempo para tener confianza
y no sólo para que lo veas en el reloj.
Te deseo tiempo para que toques las estrellas
y tiempo para crecer, para madurar. Para ser tú.
Te deseo tiempo para tener esperanza otra vez y para amar,
no tiene sentido añorar.
Te deseo tiempo para que te encuentres contigo mismo,
para vivir cada día, cada hora, cada minuto como un regalo.
También te deseo tiempo para perdonar y aceptar.
Te deseo de corazón que tengas tiempo,
tiempo para la vida y para tu vida.

Tenues hilos

Si miro hacia atrás desde la perspectiva de mis setenta años y seis años, está claro  ahora que mi existencia siempre ha sido manejada por un hado benevolente. Me ha llevado la mayor parte de toda mi vida aceptar esta idea, y la mayor parte del tiempo sigo sin entenderlo. Pero he aprendido a dejar de luchar contra ello. En mi juventud, anduve perdido y seguí los tenues hilos solamente cuando me apetecía o cuando parecía que me llevaban allí donde yo quería ir. Muchas veces luché para oponerme a ellos. No obstante, como resultado de mi avanzada edad, finalmente he llegado a confiar en el misterio. El misterio es éste: existe una cosa correcta, y solamente una, que es la que hay que hacer en cada instante. Podemos seguir los tenues hilos o resistirnos a ellos.

Equilibrios

Ese día durante un picnic en el parque, experimenté lo que es un auténtico mentor, alguien que no solamente parecía leer mis pensamientos sino a quien también le importaba mi alma. Nuestra conversación reforzó mi convicción de dejar una carrera que ya no me aportaba nada, y también plantó en mí una semilla: una semilla que me hacía creer que mi vida interior tenía algo de valor duradero. Robert me hizo sentir valioso, y sé que ha producido este efecto en muchas otras personas.