…EL ESCORPIÓN PICA?

ONG DAMAN

DAMAN es una organización benéfica gallega que colabora para cubrir las necesidades de personas que viven en Senegal. http://www.orgdaman.org

€2,00

ONG DAMAN

DAMAN es una organización benéfica gallega que colabora para cubrir las necesidades de personas que viven en Senegal. http://www.orgdaman.org

€2,00

EL ESCORPIÓN

Un maestro de Oriente vio a un escorpión cuando se estaba ahogando y decidió sacarlo del agua; pero cuando lo hizo, el escorpión lo picó.

De la reacción de dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua.
Se estaba ahogando de nuevo.  El maestro intentó sacarlo otra vez y otra vez el animal lo picó.
Alguien que estaba viendo al maestro se le acercó y le dijo:
-Disculpe, ¡pero usted es terco! Cada vez que intente sacarlo del agua le va a picar.
El maestro respondió:
-La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.
Así que con la ayuda de unas hojas, el maestro sacó al escorpión y le salvó la vida.
NO CAMBIE SU NATURALEZA si alguien hace algo malo. Sólo tome precauciones.
Algunos persiguen la felicidad, otros la crean.
Preocúpese más por suconciencia que por su reputación: su conciencia es lo que usted es y su reputación es lo que otros piensan de usted y lo que otros piensen de nosotros no es nuestro problema, es problema de ellos.
  

¿Eran almas gemelas?

Ella había nacido en Nueva Zelanda, tenía sesenta años y, evidentemente, hablaba inglés. Él acababa de cumplir los veinticinco, vivía en España y hablaba castellano. Un día, la casualidad (o no…) hizo que coincidieran en un viaje. No sabían el motivo, pero desde siempre ambos habían tenido la extraña necesidad de viajar a Estambul. El destino, valiente paradoja, decidió llevarlos a esa ciudad y alojarlos en el mismo hotel.

Casualmente cruzaron sus miradas y se produjo una extraña conexión: tenían la sensación de conocerse de toda la vida. Sus cerebros no sabían qué sucedía, e inmediatamente procesaron información buscando en sus recuerdos, pero no había datos…

La historia es mucho más larga, pero para resumirla diremos que, finalmente, aquella mujer de sesenta entabló conversación con el joven de veinticinco. La pregunta era obvia:

-«¿Nos conocemos, verdad?»

Aquel fue el inicio de una bonita relación de amistad a miles de kilómetros de distancia. Pero lo mejor de todo fue cuando, tiempo después, descubrieron que aquél había sido un reencuentro genético después de tres siglos: el tatarabuelo escocés de ella embarcó rumbo a las colonias inglesas en Australia. Al hacerlo dejó en su país a su mujer, que debía reunirse con él al año siguiente. Pero ella recibió la noticia de que el barco en el que viajaba su marido había naufragado.

Tres años después la viuda se casó con un militar inglés que fue destinado a Menorca, que en aquel momento no era española sino una colonia británica. En la isla se perpetuaron como familia y al cabo de unos siglos nació el joven de veinticinco años.

Por su parte, el marido, que efectivamente naufragó, logró salvar la vida. Fue rescatado por un grupo de aborígenes. Se quedó a vivir con ellos. Conoció a una nueva mujer con la que tuvo descendencia… Tres siglos después los descendientes de aquella pareja se habían reencontrado, establecido una conexión e iniciado una amistad.

…¿Y qué pinta Estambul en todo eso? Nada, fue sencillamente el punto de conexión que «alguien», el caprichoso destino, puso en su camino.

…¿Pura casualidad? Seguramente no.

                                                                                              Palao Pons, Pedro “La casualidad no existe

…¿Eran almas gemelas? Seguramente si.