Tenues hilos

Si miro hacia atrás desde la perspectiva de mis setenta años y seis años, está claro  ahora que mi existencia siempre ha sido manejada por un hado benevolente. Me ha llevado la mayor parte de toda mi vida aceptar esta idea, y la mayor parte del tiempo sigo sin entenderlo. Pero he aprendido a dejar de luchar contra ello. En mi juventud, anduve perdido y seguí los tenues hilos solamente cuando me apetecía o cuando parecía que me llevaban allí donde yo quería ir. Muchas veces luché para oponerme a ellos. No obstante, como resultado de mi avanzada edad, finalmente he llegado a confiar en el misterio. El misterio es éste: existe una cosa correcta, y solamente una, que es la que hay que hacer en cada instante. Podemos seguir los tenues hilos o resistirnos a ellos.

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Equilibrios

Ese día durante un picnic en el parque, experimenté lo que es un auténtico mentor, alguien que no solamente parecía leer mis pensamientos sino a quien también le importaba mi alma. Nuestra conversación reforzó mi convicción de dejar una carrera que ya no me aportaba nada, y también plantó en mí una semilla: una semilla que me hacía creer que mi vida interior tenía algo de valor duradero. Robert me hizo sentir valioso, y sé que ha producido este efecto en muchas otras personas.